La Fundación José Manuel Entrecanales para la Innovación en Sostenibilidad es, probablemente, el proyecto mimado del presidente de Acciona. Y Luis Rivera, el hombre encargado de pilotarlo desde su dirección. Con la ilusión del nuevo proyecto palpable en cada una de sus frases, Rivera desgrana para EMPRESA las claves del patronato que dirige así como los retos que afronta España para crecer de un modo sostenible.
¿Cómo surge la Fundación?
Nace en octubre de 2009 con dos objetivos: por un lado,
fomentar el desarrollo de iniciativas empresariales innovadoras en
el ámbito de la sostenibilidad y por el otro, hacer apostolado de
las ideas de desarrollo sostenible, especialmente en el ámbito de
la educación.
¿Cómo funciona?
Intentamos identificar emprendedores con proyectos
interesantes para brindarles apoyo, no sólo financiero, sino
también técnico, y formar parte de su capital social. Como un
capital semilla, pero siempre teniendo presente que, pasado un
determinado periodo de tiempo, saldremos del capital y daremos paso
a nuevos inversores. Los criterios económicos por los que nos
guiamos son dos: no sobrepasar entre el 10% o el 15% del capital de
la compañía y que las inversiones no superen el medio millón de
euros.
¿Genera beneficios?
La idea es que sea sostenible. Es decir, ayudamos a una
empresa en su desarrollo inicial, pasado un tiempo nos salimos de
su capital porque la compañía encuentra otros financiadores y, con
los réditos que nos ha dado la inversión, la Fundación apoya a
otros emprendedores. Para que esto sea sostenible
económicamente debe tener objetivos de un cierto beneficio. A lo
mejor no tan exigentes como los de un capital riesgo de carácter
privado, pero sí suficientes como para mantener la actividad.
¿Qué prima a la hora de elegir un proyecto?
Que sea un proyecto innovador, que sea una empresa joven
con potencial de crecimiento y que se dedique la actividad a la que
los que formamos parte del patronato podamos contribuir a su éxito.
No sólo con el apoyo financiero, sino también ayudando a mejorar el
«business plan», por ejemplo.
¿Esto en qué se traduce en el día a día?
En un contacto directo con el emprendedor, estando
presentes en su consejo de administración y, sobre todo, entrando
sólo en materias que conozcamos bien.
¿En cuántos proyectos está presente la Fundación?
En cinco meses, hemos recibido ya 180 propuestas de
inversión. Estamos considerado activamente 10 de ellas, y de las
otras, unas 60 las hemos descartado y el resto las analizaremos más
adelante.
¿Qué hay de la vertiente puramente filantrópica?
Se trata de poner en marcha iniciativas que difundan los
conceptos de desarrollo y economía sostenible. Por ejemplo, hace no
mucho firmamos un acuerdo con Junior Achievement, una fundación que
se dedica a promover el espíritu emprendedor entre los más jóvenes.
Vamos a hacer dos programas, uno para niños, en los colegios, y
otro para pre-universitarios y universitarios.
¿Hay déficit de concienciación social en España en
materia de sostenibilidad?
Bueno, lo cierto es que se ha mejorado mucho. De hecho,
hay muchas escuelas de negocios que imparten masters en
sostenibilidad, nuestros políticos hablan de las energías
renovables, tenemos una ley de Economía Sostenible, si bien, por
mucho que se hable de ello, hay que seguir avanzando. Por ello,
dentro de nuestros límites, pretendemos hacer apostolado de estos
conceptos. Porque tenemos que encontrar las vías para que muchos
miles de millones de personas de este mundo tengan acceso al
desarrollo y a vivir como se vive en el siglo veinte pero, eso sí,
sin destruir el planeta. No creo que haya nadie en desacuerdo con
esto. Si acaso podamos discutir los matices, las velocidades, o
cómo lo hacemos, pero desde luego no que esto es un objetivo a
conseguir.
¿Hacen las empresas españolas lo suficiente para
conseguir este objetivo?
Las empresas españolas están trabajando duro para ello.
Somos un país que, por ejemplo, en energías renovables, tenemos las
compañías más importantes del mundo. Además, en general, la gran
industria española tiene un tratamiento respetuoso con el medio
ambiente, tanto por devoción, como por obligación. De hecho,
tenemos una parte importante de las empresas nacionales dentro de
los principales índices de sostenibilidad, como puede ser el Dow
Jones. Las empresas están haciendo mucho.
¿Y los gobiernos?
Han hecho y siguen haciendo. No en vano somos líderes en
energías renovables. Y podemos discutir si el camino ha sido más o
menos acertado, pero lo cierto es que el resultado está ahí. Ahora,
por ejemplo, el Gobierno está promoviendo iniciativas de
rehabilitación y de eficiencia energética que, probablemente, vayan
en la buena dirección.
¿Son suficientes?
El tema es lo suficientemente importante como para decir
que nunca es suficiente. Hay que hacer más.
¿En qué aspectos?
En primer lugar, hay que convencer a inversores y
emprendedores de que se dediquen a este campo. En nuestro país, en
el que el número de emprendedores es escaso, hay mucho esfuerzo
dedicado al mundo de internet y a la biotecnología y a mi me
gustará ver más en todo aquello relacionado con el desarrollo
sostenible. En segundo lugar, tenemos que reducir drásticamente el
contenido de petróleo de nuestro gasto de transporte. Este es un
problema monumental, tanto en España como en todo el mundo. Y, por
último, es importante atacar la eficiencia energética. Si hay que
reducir las emisiones de gases de efecto invernadero -parece que
hay un cierto consenso mundial- sólo se puede hacer o quemando
menos combustibles fósiles (para lo que habrá que recurrir a otro
tipo de energía) o gastando menos para hacer lo mismo.
¿Hay que apostar con más fuerza por las energías
renovables?
Sí. Debemos tener más renovables de las que tenemos ahora.
Por las dos razones básicas: reducir las emisiones y la dependencia
energética.
¿Pese a su mayor coste?
Hay aspectos que son anteriores a lo económico. De hecho,
reputados economistas aseguran que el coste de no reducir la
dependencia del petróleo puede ser muy grave y lo mismo ocurre con
la dependencia energética con terceros países. En cuanto al coste,
hemos vivido una fuerte caída de la demanda energética y hay
activos que están siendo sub utilizados. Creo que esto es un
problema de corto plazo y cuando volvamos a un crecimiento
económico normal, desaparecerán. Para entonces, sin embargo, el
barril de crudo puede costar 150 dólares. Estos problemas son
estructurales, la caída de la demanda energética, y su coste, es
coyuntural.



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