Importante fecha para recordar para recordar la imperante necesidad de utilizar de un modo sostenible los recursos que ofrece la naturaleza. Pensar que la naturaleza es un patrimonio común que todos compartimos y la raíz del desastre ecológico global radica en "un problema cultural" por confundir (especialmente desde 1950) oportunismo con abuso y progreso con avaricia. Según Ian Mc Collum: "No es la tierra sino nosotros los que necesitamos ser curados". La sostenibilidad debe considerarse como un deporte de equipo y pasa por cambiar la mentalidad de la gente: concienciar del daño infringido al planeta con ejemplos concretos y datos claros, cuestionar la misma mentalidad consumista, proponer remedios y soluciones concretas que sean alcanzables a todos los niveles de la sociedad.
Reflexiones para un día como hoy:
- La cuestión del humano de "ser" se ha perdido con el "tener": tener más, una casa y coche más grandes, si lo tienen los amigos "hay que tenerlo", y esto ha derivado en un consumismo descontrolado e irresponsable.
- Se ha perdido el sentido de la belleza del mundo, el contacto con la naturaleza y la comprensión de sus leyes. Son pocos los que aman el lugar donde viven o se sienten orgullosos de su entorno. Nos convertimos muchas veces en meros depredadores.
- La economía global esquilma los recursos naturales (agua, combustibles fósiles, tierras de cultivo, bosques) sin considerar por un momento que son recursos finitos y que afectan negativamente al clima, la salud y a nuestros modos de vida. La dinámica es "coge, fabrica y derrocha sin límite". Nos hemos convertido en democracias de consumo y pasamos el mismo relevo a países emergentes como China o India, y también a nuestros hijos.
- La publicidad con sus logos lo inunda todo y no nos cuestionamos si es engañosa, o si perjudica a los niños o si lo que propone es lo que se llama un mero "lavado verde".
- Los gobiernos no acaban de proponer soluciones al caos ecológico con leyes medioambientales efectivas y ecotasas concretas, ni llegan a acuerdos globales claros, tampoco nos advierten lo suficiente de sus peligros y sus futuras consecuencias.
Hay que concienciar y movilizar a la gente y a la opinión pública de los peligros inminentes que nos acechan en varios aspectos:
- Cambios en el clima que provocan fenómenos extremos y desastres naturales (incendios, inundaciones, sequías, subidas bruscas de temperatura y de niveles del mar) con la consiguiente pérdida de vidas, destrucción de ecosistemas y consecuencias económicas negativas.
- Trastornos de salud con la aparición de nuevas enfermedades y otras que proliferan de una manera alarmante (cánceres, múltiple esclerosis, asma, problemas genéticos y hormonales etc…)
- Degradación del medioambiente (deforestación, desertificación, calentamiento de los mares, derretimiento de los hielos), que pueden llevar a crear medios inhóspitos.
- Problemas sociales como hambrunas, migraciones masivas y cruentas guerras.
Necesitamos reeducarnos y reinventarnos para que nuestro enfoque nos conduzca a proteger y cuidar el medioambiente en beneficio nuestro y de las generaciones futuras. Hay que romper la inercia de pensamiento que impera en mucha gente e introducir un nuevo sentido de la ética y la conservación de nuestra riqueza natural y biodiversidad. Se necesita crear un debate social sobre políticas medioambientales con las consiguientes ventajas de conseguir una nueva mentalidad colectiva.
Proponernos una reducción en el consumo salvaje y hacer una compra más racional y menos compulsiva con preguntas como: ¿necesito eso?, ¿dura eso?, ¿desecho eso?
Aplaudir con nuestra compra a productos reciclables y producidos con energías renovables, que tengan ciclos de vida saludables y una baja huella de carbono. Debemos utilizar nuestro poder de compra para desechar productos dañinos o dudosamente respetuosos con el medio ambiente.
Establecer un diálogo de padres a hijos e introducir programas educativos en las escuelas para que desde un principio nos sintamos responsables de los actos que afectan a la salud del planeta.
Mirar a la naturaleza como parte nuestra y estudiar cómo esta se interrelaciona y se recicla para poder tomar ejemplo de ella. Acercarnos más y a diario a la madre tierra.
En 1994 entraba en vigor el Convenio sobre Diversidad Biológica, auspiciado por la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas. Con él también nacieron instrumentos para proteger y desarrollar la biodiversidad, como es el caso de la Estrategia Española de Biodiversidad.
Sin embargo, las iniciativas oficiales apenas han avanzado y desde luego no han contado con el apoyo y el impulso legislativo necesario. Por eso, no está de más el recordatorio anual de esta onomástica que pone sobre el tapete la imperante necesidad de utilizar de un modo sostenible los recursos que ofrece la naturaleza, así como de distribuir justa y equitativa los beneficios derivados del uso de sus recursos genéticos.



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