El binomio cambio climático-sostenibilidad

El binomio cambio climático-sostenibilidad

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La definición de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático lo define como "un cambio en el clima atribuible directa o indirectamente a la actividad humana, que altera la composición de la atmósfera mundial y se suma a la variabilidad climática natural durante periodos de tiempo comparables". La postura de la ciencia sobre el cambio climático y sus efectos adversos parece tajante, estudiado y confirmado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que lo afirma como un proceso "inequívoco y evidente", también apoyado por revistas como Nature y Science, donde se publican cada semana una avalancha de artículos estudiando los efectos del calentamiento causado por el ser humano. Aunque tampoco falten los escépticos que lo niegan o intentan posponer el problema a más largo plazo, alegando que debido a la crisis existen otras prioridades o que no es el momento adecuado para ponerse a pensar en la sostenibilidad del modelo económico y sus costes adicionales.

¿Nos estamos aproximando a un punto de inflexión? El cambio de actitud de la Administración Obama respecto al negacionismo del Gobierno Bush en la cuestión del cambio climático, y  las cada vez mayores evidencias de que, de no tomar decisiones drásticas, la humanidad está en peligro inmediato, pueden dar un impulso sustancial a las medidas para reducir drásticamente las emisiones de CO2 en los próximos 20 años. Los compromisos establecidos en el paquete normativo sobre cambio climático y energías renovables de la UE, exigen alcanzar en 2020 una reducción del 20% de las emisiones respecto a los niveles de 1990, una cuota renovable sobre el consumo energético final del 20% y una mejora del 20% en la eficiencia energética. La UE junto con los Estados Unidos, país que no acaba de fijar sus cifras definitivas en materia de reducción de emisiones, deberían tomar el liderazgo mundial en los grandes temas medioambientales liderando una revolución basada en tres frentes: energías limpias, eficiencia energética y conservacionismo del planeta. Una actitud conjunta positiva podría contribuir a poner en marcha un proceso de cambio tendente a reducir la emisión de gases de efecto invernadero en línea con el escenario 450ppm, postulado por la agencia Internacional de la Energía en el World Energy Outlook del 2008.Otro tema importante sería una seria revisión de las estructuras de consumo, porque según el estudio presentado por el Global Footprint Network, que realiza valoraciones del consumo de recursos a escala global, necesitamos un planeta y medio para mantener el nivel de consumo actual, y eso es ciertamente insostenible; agravado más aun con el hecho de que la población mundial está aumentando a un ritmo vertiginoso.

Ante este panorama global se está imponiendo cada vez más lo que se ha llamado un desarrollo sostenible, que representa un esfuerzo continuo por equilibrar e integrar tres pilares: el bienestar social, la prosperidad económica y la protección del Medio Ambiente, en beneficio de las generaciones presentes y futuras. De los líderes políticos y de todos nosotros depende el cambio y la implantación de este modelo de crecimiento sostenible, que muchos abogan como una de las fórmulas seguras para salir de la crisis y afrontar el futuro de una manera trascendente.

El ajuste necesario para hacer sostenible una humanidad que se encamina hacia los 9.000 millones de personas será enorme y requerirá cambios significativos en regulación y tecnología. Los primeros cambios irán dirigidos a la penalización e implantación de impuestos adicionales derivados del uso de los combustibles fósiles. Las medidas de promoción de energías limpias y eficiencia energética, así como la creación de nuevas infraestructuras,  y el mayor acceso al agua, serían también cuestiones que nos encaminarían poco a poco a un mayor bienestar social y a un mejor aprovechamiento de los recursos terrestres.

La palabra "sostenibilidad" es una palabra nueva que parece mágica y que gusta igualmente a políticos, ecologistas, científicos, opinión pública y a los expertos en cambio climático. No cabe duda que el término sostenibilidad está de moda, tiene tirón y vende políticamente, aunque convendría no abusar tanto de él, usarlo mal o desgastarlo hasta que se afiance de verdad en un mundo que contempla grandes desafíos presentes y futuros.