«Buscamos proyectos sostenibles que necesiten tutela en la gestión y capital»

«Buscamos proyectos sostenibles que necesiten tutela en la gestión y capital»

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Hace ocho meses, ya con la cri­sis en plena ebullición, decidió poner en marcha la Fundación que lleva su nombre. ¿Cómo surgió esta idea?

A raíz de mi salida de Ende­sa recibo una indemnización muy significativa, del orden de nueve millones de euros, tal y como se reflejaba en el contrato-tipo de presidente de Endesa. Tras abonar cuatro millones en impuestos, qui­se crear una fundación con todo el dinero restante, una fundación que tuviera carác­ter personal, independiente de Acciona pero que, aunque a un nivel mucho más reduci­do, estuviera enfocada a sus mismos objetivos.

¿Y cuál es su objetivo?

Le di muchas vueltas al obje­tivo específico que debía te­ner esta Fundación, siempre dentro de la promoción de los tres elementos clave de la sos­tenibilidad, el progreso social, el desarrollo económico y el equilibrio medioambiental. La Fundación tenía que ser­vir para difundir un concepto, como es el de la sostenibilidad, que aunque su uso esté muy extendido, no acaba de enten­derse bien. Una de mis grandes dudas previas era decidir qué hacer cuando se acabaran los fondos. Tenía que construir una fundación que también fuera sostenible económica­mente en el tiempo, de manera autónoma.

¿Cómo se solucionó?

Aportando un valor diferencial que no es otro que mi propia experiencia en el desarrollo de la actividad empresarial, de los negocios, y de las inver­siones. Hay muchos proyectos que pueden aportar valor a la sociedad que, si están dentro de una estructura de empresa, serán mucho más efectivos. El altruismo tiene su valor in­discutible, pero más poderoso que el altruismo es el ánimo de lucro del individuo. Cuando consigues coordinar el ánimo de lucro característico de una sociedad mercantil con obje­tivos que sean beneficiosos para la sociedad, alcanzas la cuadratura del círculo.

¿En qué proyectos invierte?

El equipo de la Fundación, que lidera Luis Rivera, busca inver­tir en proyectos que necesiten capital y una cierta tutela, o apoyo en la gestión empre­sarial. Pero, sobre todo, que sean sostenibles y cumplan los tres requisitos básicos de contribuir al progreso social, ser económicamente rentables y medioambientalmente be­neficiosos.

¿Cómo funciona?

Una fundación es una institu­ción no mercantil donde los recursos con que se crea per­manecen en ella definitiva e indefinidamente. A veces se confunden con otros vehículos de inversión, como por ejem­plo, las SICAVs, pero no tienen nada que ver. Como le dije, las fundaciones no tienen ánimo de lucro. Además está tutelada por el protectorado de funda­ciones de los distintos Minis­terios que las controlan y el patrono fundador, como es mi caso, no puede tener remune­ración alguna. En definitiva, es un ente sin propiedad y cuyo único objetivo es destinar un capital a proyectos que bene­ficien a la sociedad.

¿Qué ha hecho hasta hoy?

Desde que nació, su equipo ha analizado más de 200 proyec­tos. Esto ha sido una sorpresa realmente grata, demuestra que en España hay ganas de emprender. Por ahora, hemos invertido en uno. Hace unos días tomamos el 20% de Going Green, una distribuidora espa­ñola de vehículos eléctricos.

¿Y qué áreas de negocio está analizando ahora?

Básicamente son tres. Los sis­temas de control y gestión, en los que grupos de ingenieros trabajan para intentar desa­rrollar la domótica o la inmó­tica. La edificación verde, que busca hacer más con menos. Y, por último, nuevos proyectos médicos.

¿Es un capital aventura?

Sí, capital aventura, capital riesgo, capital semilla. Estos son planteamientos poco co­munes en España pero que han encontrado un fuerte desarro­llo en el mundo. Todo Silicon Valley está basado en ello. De hecho, es una pena que la Ad­ministración no persiga más este tipo de iniciativas.

¿Cree que debería hacerlo en solitario o de la mano del ca­pital privado?

La Administración es la Admi­nistración, no es un inversor, ni un gestor de capitales, de patrimonios o de empresas. Pero sí creo que sería muy bue­na solución que los recursos públicos disponibles para este tipo de proyectos se utilizaran en tándem y a partes iguales con instituciones privadas, como puede ser nuestra Fun­dación.

¿Pero cómo se construye una economía sostenible?

España necesita desarrollar su nivel tecnológico deses­peradamente. El modelo de futuro pasa inexorablemen­te por ahí. Dentro de veinte años no podremos basar nues­tra economía en seguir siendo fabricantes de coches, de elec­trodomésticos o de muebles y pretender competir por pre­cio. Y el modelo tradicional, basado sólo en construcción y turismo, no bastará para ser competitivos. Hay que cons­truir un modelo de desarrollo tecnológico y de exportación de "know how"

¿Con una ley?

Una ley a secas no es suficien­te, aunque pueda ayudar. De hecho, una ley que, por ejem­plo, apoye fiscalmente a los proyectos emprendedores orientados a la sostenibilidad sería un soporte clave.

¿Cuál es la mayor necesidad de España?

Crear puestos de trabajo.

¿Y flexibilizar el mercado la­boral?

Sí, también, pero sobre todo crear puestos de trabajo.

¿Cómo se consigue?

Es imprescindible que haya inversión. Es imposible que se creen puestos de trabajo sin una inversión asociada. Y para ello hay que generar atractivos, especialmente en un momento en que los in­versores tienen recelo sobre el futuro de España. Y una de las mejores formas de atraer la inversión es con incentivos fiscales. Este tipo de políticas son importantísimas.

Resulta difícil hablar de soste­nibilidad con casi cinco millo­nes de parados... de inversión, como por ejem­plo, las SICAVs, pero no tienen nada que ver. Como le dije, las fundaciones no tienen ánimo de lucro. Además está tutelada por el protectorado de funda­ciones de los distintos Minis­terios que las controlan y el patrono fundador, como es mi caso, no puede tener remune­ración alguna. En definitiva, es un ente sin propiedad y cuyo único objetivo es destinar un capital a proyectos que bene­ficien a la sociedad.