Consciente del problema que puede suponer el plástico para el medio ambiente en todo el mundo, la Fundación felicita el año 2010 de una forma especial. La idea de hacerlo a través de una tarjeta realizada en un plástico hidrosoluble resulta innovadora y propone una solución más al daño medioambiental que conlleva este material si no se recicla. El tarjetón formulado con base en polivinilo de alcohol (PVAL), emplea una materia prima que se transforma en unidades moleculares básicas que se integran en el medio por la acción del agua, la humedad y el oxígeno. Una vez que se esta felicitación se sumerge en agua templada, se disuelve y biodegrada en poco tiempo sin resultar tóxica, además de no causar ningún daño y ser inocua para el agua en la que se integra. Es decir sus restos son ecológicos y atienden a una idea enmarcada dentro de lo que se puede llamar una cultura de la sostenibilidad, tan necesaria en estos tiempos que corren. Las aplicaciones de este plástico hidrosoluble pueden ser múltiples: bovinas de film para envasar detergentes y fitosanitarios, bolsas de todo tipo, tacos de cartuchos, etc , contribuyendo así al respeto del medio ambiente a través de su desaparición totalmente ecológica.
Por otra parte, en otros lugares del mundo se ataca el problema de los residuos de plástico de una forma práctica y creativa, que además contribuye a paliar otro grave problema, como es la falta de carreteras, y que afecta a un país como La India. Es el caso de la empresa de Ahmed Khan en Bangalore que pavimenta las carreteras de la región con plástico reciclado mezclado con asfalto. Ya han construido más de 1200 kilómetros de carreteras usando 3500 toneladas de residuos de plástico integrados en este compuesto llamado bitumen polimerizado. Además de haber probado que resulta mucho más resistente que el asfalto tradicional y aguanta mejor los monzones, la innovación de Khan ha sido usar residuos de plástico y no plástico nuevo como se ha hecho ya otras veces. El problema del plástico ha afectado seriamente a la India en esta última década como se comprobó después de la época del monzón de 2005 en Bombay, cuando las bolsas y demás residuos de plástico consiguieron atascar el sistema de alcantarillado de la ciudad y contribuyeron a inundar buena parte de ella. También se ha comprobado que muchas vacas sagradas han muerto sin otra razón aparente que la cantidad de bolsas de plástico que se encontraron en sus estómagos después de pastar en zonas de vertederos.
Pero los animales que sin duda se llevan la peor parte en esta cuestión de las bolsas de plástico son las especies marinas; como es el caso de los delfines, tortugas o cachalotes que las ingieren al confundirlas con apetitosas medusas y que en la mayoría de los casos significa una muerte segura. Un hecho que intenta denunciar el aventurero y ecologista David de Rothschild con una expedición a bordo del "Plastiki"(www.theplastiki.com) , un catamarán construido con botellas de plástico recicladas que hará la ruta San Francisco- Sydney.
Ya existen islotes flotantes de plástico en algunas partes de los océanos donde las corrientes concentran "manchas" de bolsas de plástico que abarcan varios kilómetros cuadrados. Para el 2015, El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino pretende que el 70% de las bolsas sean biodegradables. Por algo se empieza pero lo importante es que cada uno lo piense y trate de hacer algo para remediarlo.



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